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EL ESTADO LLAMADO NOÉ.

Últimamente he estado leyendo en varios lugares, en diferentes grupos, a personas que escriben sobre cómo se sienten vacías, sin propósito, solas, incluso diciendo que no tienen deseos de nada. Y lo curioso es que cada vez que alguien publica algo así, aparecen muchas otras personas comentando que se sienten exactamente igual. Esto parece ser más común de lo que uno piensa. Pero lo que también he notado es que no he visto que estas personas reciban respuestas desde esta enseñanza. Los líderes de esos grupos poco y nada aportan en este tipo de preguntas, sino que en general solo hay muestras de empatía. Y el problema con la empatía en estos casos es que solo confirma el estado en el que están, y por lo tanto lo hace permanecer.

La respuesta debe ser siempre una ayuda a moverse de los estados en los que esas personas se encuentran, porque de eso se trata esta enseñanza de Neville.


Se trata de los estados de consciencia y el movimiento de nuestra consciencia a través de ellos. Esos estados tienen diferentes nombres en la Biblia: mansiones, moradas, habitaciones, países, tierras, ciudades, casas, reinos, valles, montes. Todos estos son nombres para los estados psicológicos en los que habitas.


Entonces decidí compartir esta interpretación sobre la historia del diluvio, de Noé y el arca, porque cuando la entiendan van a ver que aquí la Biblia nos da una clave muy específica. Esos sentimientos de vacío, de soledad, de no tener propósito, podrían ser algo completamente distinto: un cambio invisible que está ocurriendo en ustedes, un llamado de su consciencia diciéndoles que es momento de una transformación profunda. Un llamado al nacimiento de un nuevo estado, un estado llamado: “NOE”, que en hebreo significa “descanso”. El alma anhela descansar de la tortura de su existencia presente. Y resulta que la historia de Noé es el mapa exacto de cómo navegar ese proceso o llamado.


Todos conocemos esta historia desde que éramos niños, pero cuando la lees desde la enseñanza de Neville, se convierte en instrucciones muy precisas sobre cómo funciona la transformación de la consciencia. Lo que voy a compartir aquí es mi trabajo interpretativo basado en sus enseñanzas, así que los invito a que me acompañen porque lo que voy a mostrarles es realmente profundo.

 

EL DILUVIO

El capítulo 6 de Génesis comienza diciendo que los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra y que les nacieron hijas. Esto habla de la expansión de la consciencia humana hacia la exterioridad, de la multiplicación de pensamientos, deseos, imágenes y posibilidades. La tierra es el campo mental del individuo, y la multiplicación sobre la tierra indica dispersión. Las hijas representan manifestaciones visibles, formas, resultados, apariencias que surgen cuando la mente se vuelca al mundo de los sentidos.

Luego aparece una de las frases más malinterpretadas del texto bíblico: "los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron para sí mujeres". En el lenguaje simbólico, los hijos de Dios representan facultades internas elevadas, imaginación, intuición, percepción creativa, principios que nacen del “YO SOY”. Las hijas de los hombres son los productos del pensamiento sensorial, lo visible, lo deseable, lo inmediato. Cuando los hijos de Dios se unen a las hijas de los hombres, el texto describe el momento en que las facultades creadoras internas se subordinan a la apariencia externa. La imaginación deja de gobernar y comienza a servir al mundo de los sentidos. Este es el verdadero descenso.

Por eso inmediatamente Dios dice que su espíritu no contenderá para siempre con el hombre, porque ciertamente él es carne. Carne es consciencia identificada con lo visible, con lo perecedero, con lo inmediato. El límite de ciento veinte años es simbólico. Ciento veinte es el número de un ciclo completo de maduración humana en el plano sensorial. El mensaje es claro: una consciencia dominada por los sentidos tiene un límite estructural y no puede sostener eternamente la vida creativa.

Luego el texto menciona a los gigantes, los nephilim, que estaban en la tierra en aquellos días. Los gigantes son estructuras mentales infladas, creencias desmesuradas, egos psicológicos hipertrofiados, sistemas de poder interno que nacen cuando la imaginación se pone al servicio del deseo externo. Son llamados "varones de renombre" porque dominan la escena mental del individuo. Son pensamientos que parecen fuertes, convincentes, indiscutibles, pero que están completamente desconectados del origen divino interno.

Entonces en Génesis 6:5-7 leemos por qué Dios decide traer el diluvio: "Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal... y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado." Esto habla de dirección mental. El corazón es el centro imaginativo. El mal aquí es errar el blanco, vivir desde la reacción, desde la apariencia, desde el miedo, desde la repetición inconsciente. Todo pensamiento continuo que no nace del centro creador interno es mal en este sentido por ser desalineado. La tierra estaba llena de violencia, de corrupción, los pensamientos eran continuamente negativos. Esto representa tu propia consciencia reconociendo que tu mundo mental está lleno de estados que ya no te sirven, de pensamientos tóxicos, de creencias limitantes que envenenan tu experiencia. Cuando tu mundo interno está así, lleno de violencia psicológica contra ti mismo, de pensamientos destructivos de continuo, tu consciencia misma decide que ese mundo debe ser destruido completamente para dar paso a algo nuevo.

Se dice que Jehová se arrepintió de haber hecho al hombre en la tierra y le dolió en su corazón. Este lenguaje describe una incompatibilidad de estados. La consciencia divina no puede expresarse en una mente que se ha identificado por completo con la carne, con lo externo. El arrepentimiento es separación vibratoria.

Cuando Dios declara que destruirá al hombre, a los animales, a los reptiles y a las aves, está describiendo la disolución total de un sistema de consciencia. Hombre, animal, reptil y ave representan niveles de pensamiento, desde lo instintivo hasta lo racional. Todo ese sistema será disuelto porque ya no sirve como contenedor de vida creativa.

Comentario:

Aquí me gustaría hacer una pausa para decir algo muy importante. Lo que estoy explicando en esta interpretación sobre el llamado de la consciencia y la necesidad de destruir un mundo mental para construir uno nuevo aplica tanto a los que seguimos las enseñanzas de Neville como a los que nunca han explorado estos temas de la consciencia. Lamentablemente hay muchas personas que viven su vida y nunca persiguen estas verdades espirituales, que se encierran en laberintos del pensamiento, en ciclos mentales destructivos sin saber que existe una salida. Y cuando a estas personas les llega este llamado de la consciencia, lo que debería ser una invitación clara a cambiar su realidad interna, a salir de ese estado mental destructivo, se convierte en algo muy peligroso. Lo interpretan con instintos literales de abandonar este plano físico, de terminar con su vida. Y muchos, tristemente, puede que finalmente lo hagan. Esto pasa porque están tan desconectados de su naturaleza interna, tan alejados de comprender cómo funciona realmente la consciencia, que interpretan este llamado como si fuese literal. Creen que el mensaje es abandonar físicamente este mundo, cuando en realidad el mensaje es abandonar mentalmente ese mundo de pensamientos destructivos.

A muchos de los que están aquí leyendo esto y han pasado o están pasando por momentos como este, les pido que oigan el llamado y lo comprendan como realmente es. El llamado es a morir psicológicamente a tu antiguo estado, a dejar morir esos pensamientos que te destruyen, a inundar ese mundo mental tóxico. El llamado es a construir un arca interna y navegar hacia una nueva tierra de consciencia. El llamado es siempre transformación interna de tu consciencia, jamás terminar con tu vida física.

Durante los años que llevo en este camino de aprendizaje he recibido muchos mensajes y he tenido contacto con muchas personas que de cierta manera se refugian en mí buscando respuestas. Yo siempre ayudo como puedo a quien me contacta, pero he visto cómo con el tiempo algunas de estas personas llegan a enviarme ese tipo de mensajes donde dicen que se quieren quitar la vida, que ya no quieren vivir más. Es doloroso leerlos, es doloroso saber que alguien está en ese punto. Y siempre, siempre les digo lo mismo: busquen ayuda profesional primero. Busquen un psicólogo, un psiquiatra, alguien que pueda ayudarlos directamente con lo que están atravesando en este momento. Porque para seguir esta enseñanza se requiere cierto nivel de estabilidad emocional y cierto nivel de disciplina mental. Esta enseñanza puede ser una herramienta poderosa de transformación, pero solo cuando la persona está en condiciones de aplicarla correctamente.

Todo aquel que ha llegado hasta acá, que está leyendo esta interpretación y puede comprenderla, ha seguido un camino que lo ha conducido a este tipo de enseñanza. Ha tenido un proceso, un desarrollo, una preparación. Pero también hay otros que han llegado sin recorrer ese camino previo, sin esa preparación, y esta enseñanza podría confundirlos aún más. Podrían intentar aplicarla sin tener las bases necesarias y eso podría generarles más frustración, más confusión, más dolor. Por eso es tan importante que, si estás en una crisis profunda, si estás considerando hacerte daño, busques ayuda profesional primero. Esta enseñanza estará aquí cuando estés listo para ella, cuando tengas la claridad mental para comprenderla correctamente.

El diluvio de Noé habla de destruir un mundo mental, de transformar radicalmente tu consciencia. Habla de matar psicológicamente a tu viejo yo. Habla de dejar morir tus viejas creencias. Tu vida física es el escenario donde esta transformación debe ocurrir. Es donde debes experimentar el resultado de tu nueva consciencia. Terminar con tu vida física sería como quemar el teatro antes de que termine la obra. El guión se puede cambiar, el personaje se puede transformar, pero el escenario debe permanecer para que la nueva historia se desarrolle.

Ahora, regresemos a la interpretación.

Y entonces aparece la frase que lo cambia todo: "Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová". Noé es un estado de consciencia que emerge en medio del caos mental. Noé en hebreo es נח (Noah), que significa "descanso" o "reposo". Representa el nuevo estado de consciencia que has decidido habitar, el único que sobrevivirá cuando todo lo demás sea barrido. Su nombre está relacionado con descanso, alivio, pausa. Noé es la capacidad del individuo de detener la identificación con el ruido externo y volver al centro. La gracia es afinidad. Noé vibra en coherencia con la ley interna. Noé eres tú cuando decides descansar completamente en tu nueva asunción, sin mirar atrás, sin dudar.

El texto dice que Noé era varón justo, perfecto en sus generaciones, y que caminó con Dios. Justo significa alineado. Perfecto en sus generaciones significa completo, no fragmentado, no dividido internamente entre lo que cree y lo que vive. Caminar con Dios significa vivir desde la consciencia de ser, desde la asunción cumplida.

Entonces en Génesis 6:13-17, Dios le habla a Noé y le dice: "He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia... yo traigo un diluvio." Ese Dios hablándole a Noé es tu propia consciencia hablándote a través de la crisis, del vacío, de la sensación de que nada funciona. Ese malestar que a veces sentimos, esa tristeza, esa soledad, ese vacío, es el llamado. Es tu consciencia diciéndote que tu mundo mental actual necesita inundarse, que esos estados que ya no te sirven deben ser purificados. El diluvio es el proceso interno donde las aguas de la mente limpian los estados obsoletos para dar paso a una nueva tierra de consciencia.

Y el arca es tu estado mental protegido y preparado. Cuando asumes tu deseo cumplido completamente, construyes un arca psicológica que te mantiene a salvo mientras el antiguo mundo mental se destruye. Dios anuncia el diluvio, las aguas que representan el movimiento masivo del contenido inconsciente, pensamientos, emociones, memorias que subirán y cubrirán todo.

Ahora, Dios le da a Noé instrucciones muy específicas sobre cómo construir el arca. En Génesis 6:14 dice: "Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera."

La madera de gofer en hebreo es עֲצֵי־גֹפֶר (atzé gófer). Esta palabra aparece solo una vez en toda la Biblia, aquí. Esto ya es significativo. Cuando una palabra carece de raíz funcional clara en hebreo, suele operar como nombre simbólico o arquetípico. Al observar la palabra por sus letras: ג (Guímel) פ (Pe) ר (Resh). Guímel representa movimiento, tránsito, paso de un estado a otro. Pe significa boca, expresión, palabra hablada. Resh representa cabeza, mente, consciencia individual. La secuencia es: Movimiento → palabra → mente. Empieza en movimiento y termina en la mente. Primero te mueves obedeciendo la palabra interior, el llamado, y en ese movimiento la mente se alinea. La madera de gofer es la condición de consciencia que se construye obedeciendo una palabra interna en movimiento, desde la ejecución directa. Noé recibe el llamado, se mueve, ejecuta, obedece. Y en ese movimiento la mente se reordena.

Y luego dice: "la calafatearás con brea por dentro y por fuera". La brea en hebreo es kófer, de la misma raíz que kapar, cubrir, sellar, expiar. El arca debe quedar sellada, aislada del exterior y del interior contaminado. Por dentro y por fuera indica algo crucial. Debes sellar tanto el mundo externo como el mundo interno. El mundo externo son opiniones, hechos, noticias, juicios. El mundo interno son recuerdos, dudas, emociones reactivas. La consciencia que va a atravesar el diluvio no puede filtrar nada que contradiga la visión. La brea es la decisión sostenida, la negativa absoluta a dejar entrar pensamientos opuestos al estado asumido. La visión se protege cerrando filtraciones.

Luego en Génesis 6:15 dice: "de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura." Estas son medidas cargadas de significado. En el alfabeto hebreo, cada letra tiene un valor numérico, y estos números revelan el proceso interno de construcción del nuevo estado.

Trescientos codos de largo corresponden a la letra SHIN (ש), que significa "llama" o "fuego purificador". SHIN es una de las tres letras madre del alfabeto hebreo y representa el fuego de transformación, el espíritu en movimiento, la energía divina que purifica. Lo extraordinario aquí es que SHIN es la misma letra que está en el centro del nombre de Yeshua, Jesús: ישוע (Yod-Shin-Vav-Ayin). Tanto el arca que salva a Noé como el nombre que salva a la humanidad contienen SHIN en su estructura. Es salvación mediante fuego que purifica la consciencia. La longitud del arca está marcada por este fuego porque tu nuevo estado debe ser construido con fuego espiritual que quema completamente lo viejo. La extensión máxima de tu compromiso con el nuevo estado se mide en fuego transformador.

Cincuenta codos de ancho corresponden a la letra NUN (נ), que significa "pez" o "vida que se propaga". El cincuenta es el número del Jubileo en la Biblia, la liberación completa de toda deuda que leemos en Levítico 25. También Pentecostés ocurre cincuenta días después de Pascua, cuando el Espíritu es liberado sobre los discípulos. El ancho del arca representa liberación total del antiguo estado. Es el espacio que le das a tu nueva identidad para expandirse, respirar, propagarse como vida nueva. Tu nuevo estado necesita amplitud. Tiene que tener espacio para crecer.

Treinta codos de alto corresponde a la letra LAMED (ל), que significa "aprender" o "enseñar". El treinta es la edad de madurez espiritual en la Biblia. Jesús comienza su ministerio a los treinta años, los levitas entraban al servicio del templo a los treinta. La altura del arca representa la elevación de consciencia, la perspectiva elevada que debe tener tu nuevo estado. Tu asunción debe tener altura, dignidad, madurez espiritual. Es mirar desde arriba, con sabiduría, desde la perspectiva del cumplimiento. Y aquí está la promesa implícita en LAMED: superar este estado destructivo, atravesar el diluvio completo, dejará una enseñanza espiritual profunda. La transformación te eleva y te enseña. Sales del proceso con sabiduría que solo se obtiene descendiendo primero al fundamento y luego ascendiendo con tu nuevo estado consolidado.

Luego en Génesis 6:16 Dios le dice a Noé: "Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado." La ventana arriba representa percepción superior, visión que no mira al caos sino a lo alto. Mantienes la ventana abierta, observando desde tu nuevo estado. La puerta es tu entrada consciente a ese estado. Tú decides entrar, tú decides habitar ahí, indica que el ingreso al estado es consciente, deliberado, no automático.

El versículo continúa diciendo: "y le harás piso bajo, segundo y tercero."

Cuando Génesis dice que el arca debía tener piso bajo, segundo y tercero, está describiendo cómo debe organizarse la mente humana para atravesar una crisis profunda sin colapsar. No está hablando de carpintería, está hablando de estructura psíquica.

El piso bajo corresponde al subconsciente. Es el nivel más antiguo y automático del ser humano. Ahí viven los hábitos, los impulsos, las respuestas emocionales aprendidas, los miedos grabados, las reacciones que se activan antes de pensar. El subconsciente no razona ni decide, solo ejecuta programas. En la Biblia este nivel se representa con los animales, la carne y la tierra. Antes del diluvio, este nivel gobernaba, por eso había violencia, caos y reacción constante. En el arca, el subconsciente no desaparece, porque sin él no hay vida, pero queda abajo, contenido, ya no al mando.

Encima está el segundo piso, que corresponde a la mente consciente, la mente racional y emocional. Es el nivel donde pensamos, analizamos, interpretamos lo que sentimos y tomamos decisiones. Este nivel tampoco crea por sí mismo. Su función es intermediar. Traduce lo que surge del subconsciente y ejecuta lo que recibe desde un nivel más alto. Si esta mente consciente se deja arrastrar por el subconsciente, la persona vive reaccionando. Si se alinea con un nivel superior, la vida se ordena. Por eso este piso está en medio, no manda, pero organiza.

Arriba está el tercer piso, que corresponde a la conciencia creadora, lo que en términos modernos podemos llamar imaginación activa, identidad profunda o sentido del yo. Es el nivel desde el cual una persona sabe quién es sin necesidad de confirmación externa. Aquí no se reacciona ni se analiza, aquí se asume un estado. Desde este nivel Noé “camina con Dios”, es decir, vive alineado con una certeza interior. Por eso la ventana está arriba. La percepción real no viene del subconsciente ni del razonamiento, viene de la conciencia superior.

La clave no es que existan estos niveles, porque siempre han existido. La clave es el orden. Antes del diluvio el subconsciente mandaba, la mente consciente justificaba y no había visión superior. En el arca el orden se invierte correctamente. La conciencia superior dirige, la mente consciente organiza y el subconsciente obedece.

Eso es lo que salva. No huir del caos externo, sino reordenar la mente por dentro. Cuando ese orden está establecido, la persona puede atravesar cualquier diluvio sin perderse, porque ya no vive desde la reacción, sino desde una identidad asumida. Eso es lo que Génesis está narrando cuando habla de los tres pisos del arca.

 

Ahora bien, ¿quiénes entran al arca? En Génesis 6:18 Dios le dice a Noé: "Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo." Y en Génesis 7:13 leemos: "En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca."

Cuando en Génesis 6:18 Dios le dice a Noé que establecerá su pacto con él y que entrará en el arca junto con su mujer, sus hijos y las mujeres de sus hijos, el texto está declarando que la preservación de la vida en medio del colapso solo ocurre cuando un sistema interno completo y alineado entra en un mismo estado de consciencia. El pacto se establece con Noé porque Noé representa el centro de identidad consciente, el punto desde el cual se ordena todo lo demás. Todo lo que entra al arca está unido a ese centro y depende de él. La multitud corrupta queda fuera, el pensamiento colectivo queda fuera. Solo entra lo alineado con el nuevo estado.

stado.

Luego en Génesis 7:13 se afirma que en ese mismo día entraron Noé, su mujer, sus tres hijos y las mujeres de sus hijos. El pacto ya pasó de promesa futura a estado plenamente habitado. La consciencia se preserva completa(Noé y su familia). La identidad consciente(Noé) entra acompañada de su dimensión receptiva, el subconsciente(Su mujer), y cada facultad activa(sus tres hijos) entra junto con su capacidad de ser recibida y encarnada(esposas de sus hijos). El arca requiere afirmación con aceptación, intención con gestación.


Y aquí hay algo extraordinario. Este mismo patrón aparece en el Nuevo Testamento, en la historia de la hija de Jairo. Cuando Jesús llega a la casa, hay una multitud que llora, grita y reacciona ante lo que los sentidos declaran como muerte definitiva. Jesús deja a todos fuera. Esa multitud representa exactamente lo que en Génesis queda fuera del arca: el ruido mental, la reacción emocional colectiva, la identificación con la apariencia externa.

Dentro de la habitación entran solo Jairo y su mujer, junto con tres discípulos: Pedro, Santiago y Juan. La escena reproduce el mismo patrón que Génesis. El padre, Jairo, representa la consciencia que afirma internamente la vida y sostiene la identidad correcta del estado: "la niña no está muerta, duerme". La madre representa el nivel profundo donde esa afirmación debe ser recibida para que el cuerpo, la emoción y la condición respondan. Sin el padre, sin dirección. Sin la madre, sin implantación. Ambos entran juntos porque la creación ocurre cuando lo activo y lo receptivo operan como una unidad.

Los tres discípulos que entran representan funciones activas específicas que sostienen el acto de restauración, del mismo modo que en Génesis entran Sem, Cam y Jafet. La diferencia entre ambos relatos es de escala. En la historia de la hija de Jairo se restaura una condición puntual. Por eso basta con que esté presente un solo principio receptivo central, la madre. En Génesis se está refundando un mundo entero de consciencia. Por eso cada función activa entra acompañada de su propio aspecto receptivo, expresado como las esposas de los hijos.

Esta correspondencia se vuelve completamente clara cuando observamos los nombres y su etimología hebrea.

Sem en hebreo es שֵׁם (Shem) que significa "nombre" o "reputación". Se relaciona directamente con identidad, con la función que define quién eres. Es la consciencia de identidad, el sentido interno del yo. Cuando asumes un nuevo estado, asumes un nuevo nombre. Sem es tu nueva identidad definida. En la casa de Jairo, esta misma función aparece en Pedro, cuyo nombre significa piedra. La piedra es fundamento. Sem da nombre, Pedro da base. Ambos cumplen la función de anclar el estado desde el cual se manifiesta la vida. Sin identidad firme, sin creación estable.

Cam en hebreo es חָם (Ham) que significa "caliente" o "cálido". Se asocia al calor y a lo ardiente, representa la energía emocional e instintiva, la fuerza vital que impulsa la acción. Es la intensidad emocional con la que habitas tu nuevo estado, el calor, la pasión, la convicción con la que lo vives. Genera caos cuando gobierna sola, pero es esencial cuando está integrada. En la casa de Jairo, esta función corresponde a Santiago, cuyo nombre proviene de Jacob y está ligado a lucha, empuje y fuerza interior. Santiago es uno de los llamados hijos del trueno. Cam y Santiago representan la misma función: intensidad emocional integrada al propósito, energía canalizada. Cam es el fuego emocional que mantiene vivo tu estado.

Jafet en hebreo es יֶפֶת (Yefet) que significa "extensión" o "ampliación". Representa la capacidad de abrir espacio, proyectar futuro y extender el estado asumido. Es la expansión de tu nuevo estado hacia todas las áreas de tu vida, cómo tu nueva consciencia se extiende, se amplifica, llena todo tu mundo. En la casa de Jairo, esta función aparece en Juan, cuyo nombre significa gracia, don recibido. Juan es el discípulo de la visión amplia, de la comprensión que permanece y abarca. Jafet expande el espacio interior, Juan lo habita con consciencia. Ambos representan la función que permite que la nueva vida sea estable y sostenida.

Aquí se entiende con total claridad por qué en Génesis los hijos entran con sus esposas y en la historia de Jairo solo entra la madre. En Génesis, cada función activa debe tener su propio espacio receptivo porque el proceso es total, estructural y permanente. En la casa de Jairo, la receptividad necesaria ya está plenamente contenida en la figura de la madre, porque se trata de una restauración puntual. El principio es el mismo. La expresión es distinta.

Así, ambos relatos describen exactamente el mismo mapa interior. En ambos casos la multitud queda fuera, entra solo el núcleo esencial, entran el principio activo y el principio receptivo, y tres funciones específicas sostienen el tránsito de muerte a vida. Génesis lo expresa como arca. El Evangelio lo expresa como una habitación cerrada. El lenguaje cambia, pero la arquitectura interna permanece intacta.

 

Ahora, ¿qué más entra al arca? En Génesis 7:2-3 Dios le dice a Noé: "De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; más de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra. También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra."

Aquí hay algo fundamental. Esta distinción entre animales limpios y no limpios aparece ANTES de Levítico 11, donde se codifica la ley sobre animales puros e impuros. Levítico 11 codifica externamente lo que en Génesis ya existe como percepción interna. Antes de que exista ley, existe discernimiento. Antes de que exista mandato, existe sensibilidad de consciencia.

Los animales limpios son estados compatibles con la continuidad del nuevo yo, pensamientos y emociones completamente alineados con tu nueva identidad, purificados, en total acuerdo con quién has decidido ser. De estos entran SIETE parejas porque el siete es estructura completa del proceso creativo. Siete es ciclo cerrado, obra terminada, estado estabilizado. Lo limpio puede sobrevivir al diluvio y puede reproducirse después del diluvio. Por eso entra en abundancia. El texto ya está anticipando que lo limpio será ofrecido, multiplicado y sostenido en la nueva tierra. Estos deben predominar masivamente en tu arca mental.

Los animales no limpios son estados reactivos que todavía llevan residuos del antiguo estado, pero que igual deben entrar porque representan áreas de tu vida donde la transformación aún no es completa. De estos solo entra UNA pareja para preservar memoria. Esto es crucial. El diluvio subordina toda tendencia inferior. La consciencia humana despierta subordinando lo inferior. Lo impuro entra en el arca como residuo controlado, en minoría, sin permiso para multiplicarse, sin abundancia, con límite claro, sin capacidad de gobernar el nuevo estado.

El siete versus el dos muestra la proporción: tu nuevo estado debe estar mayoritariamente limpio, aunque reconoce que habrá aspectos imperfectos todavía.

Según Levítico 11, existen tres tipos de criaturas: las de la tierra que representan pasiones y emociones, las del aire que representan pensamientos e ideas, y las del agua que representan estados imaginativos. Al arca solo entran animales terrestres y aves. Los peces viven en el agua, y el agua ES el diluvio mismo, el elemento purificador. Los estados imaginativos SON lo que purifica.

En Génesis 6:19 Dios le dice a Noé: "Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán." Los animales entran de dos en dos, y aquí está la clave profunda. En Mateo 18:19 Jesús dice: "Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos." El DOS representa PACTO, ACUERDO. También encontramos este principio en los dos panes con levadura de Pentecostés en Levítico 23, la única ofrenda donde Dios permite levadura porque representa el acuerdo operando con el método divino de la consciencia.

Cada aspecto de tu vida que preservas en el arca debe entrar con sus dos componentes en PACTO. Todo impulso entra con su polaridad, activo y receptivo, pensamiento y emoción, idea y sensación. Todo entra integrado. El arca solo admite impulsos completos. El macho representa tu pensamiento sobre ese aspecto, la hembra representa tu emoción sobre ese aspecto. Por ejemplo, si quieres preservar el aspecto "dinero" en tu nueva realidad, debe entrar completo: tu PENSAMIENTO sobre el dinero debe estar en pacto con tu nueva identidad, y tu EMOCIÓN sobre el dinero también debe estar en pacto. Si piensas "soy próspero" pero sientes carencia, ese animal entra incompleto al arca. Falta acuerdo entre el macho y la hembra. Lo mismo aplica para salud, amor, trabajo, cualquier área de tu vida. Debes seleccionar conscientemente qué aspectos preservarás, y cada uno debe entrar con su pensamiento y su emoción en PACTO total con tu nueva identidad. Los que están en desacuerdo, perecen en el diluvio.

Génesis 6:21 dice: "Y toma contigo de todo alimento que se come, y almacénalo, y servirá de sustento para ti y para ellos." Este alimento representa el sustento mental que necesitas durante el proceso. Son las afirmaciones, las imágenes mentales, los recuerdos de quién eres en tu nuevo estado. Almacenas mentalmente todo lo que nutrirá tu nueva identidad mientras dure la transformación.

Y el texto marca un punto clave en Génesis 6:22: "Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó". Sin diálogo. Sin preguntas. Sin dudas. Ese es el sello final. El estado que salva ejecuta internamente sin negociar con la razón sensorial.

Luego en Génesis 7:16 leemos algo crucial: "Y Jehová le cerró la puerta". Noé no cierra la puerta. Esto es clave. Una vez que el estado está completo, ya pasa al plano automático, inconsciente, divino. La consciencia ya no entra ni sale. Ya no hay ida y vuelta mental. Ya no hay revisión del "¿y si…?". Cuando Dios cierra la puerta, el estado queda irreversible porque la identidad ha sido asumida por completo. Desde aquí en adelante, Noé no hace nada. No dirige el arca. No controla las aguas. No decide el tiempo. Todo ocurre solo. Este es el punto exacto donde la imaginación deja de ser técnica y se convierte en estado de ser.

Génesis 7:12 nos dice que el diluvio duró cuarenta días y cuarenta noches. Cuarenta corresponde a la letra MEM (מ) en hebreo, que significa "AGUA" o "AGUAS". Aquí hay algo extraordinario: el diluvio que duró cuarenta días es literalmente el número de las AGUAS. MEM representa las aguas primordiales, la matriz de la creación, el útero cósmico. Los cuarenta días de diluvio son las aguas de la mente purificando completamente. Este número aparece constantemente en la Biblia: cuarenta años en el desierto para Israel, cuarenta días de ayuno para Jesús, cuarenta días de diluvio para Noé. Todas estas son experiencias de purificación, ciclos completos de gestación en el útero cósmico de la transformación.

Pero el cuarenta representa algo más: es el PERIODO DE PRUEBA. Es el tiempo donde se prueba la fe, donde la duda será vencida, donde la tentación será vencida. El convencimiento del acto creativo debe pasar estas pruebas. Es el tiempo psicológico necesario para que la nueva asunción se solidifique completamente, mientras lo viejo es completamente eliminado por las aguas de la mente. Este proceso requiere persistencia. Requiere que te mantengas en tu arca mental sin importar lo que parezca estar pasando afuera. Lo que puede ocurrir en una hora, en un día, en un año, todo depende de cada uno, depende de la fe de cada uno.

Luego en Génesis 7:19-20 leemos: "Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes." Los montes representan estructuras mentales elevadas, sistemas de creencias firmes, certezas antiguas, identidades sólidas del mundo anterior, estados elevados, posiciones de poder, lugares altos de consciencia o ego. Se cubren todas. Ninguna queda sobresaliendo. Las aguas cubren incluso los montes más altos. TODOS los estados antiguos, incluso los que considerabas tus logros, incluso tus "alturas" pasadas, quedan cubiertos por las aguas purificadoras. Nada del antiguo mundo se salva, ni siquiera lo que creías valioso.

Quince codos representan YOD (10) + HE (5) = YAH, el nombre abreviado de Dios. Las aguas suben bajo el poder del Nombre. Quince también es tres veces cinco. El cinco es el número del hombre sensorial, de los sentidos. Tres es manifestación. Quince indica la total superación del dominio sensorial. Las aguas, que representan el contenido psíquico profundo, emociones, pensamientos, imaginación en movimiento, sobrepasan completamente lo que antes parecía alto e incuestionable. Aquí muere toda referencia anterior. Ya no queda ningún punto de apoyo del viejo mundo. Por eso este proceso debe vivirse completamente. O las aguas cubren todo, o el arca no cumple su función.

Luego en Génesis 8:7 leemos: "Y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra." El cuervo es un ave impura según Levítico 11:15, asociada a lo que se alimenta de lo muerto. El cuervo representa la mente antigua, que aún sobrevive al diluvio y busca referencias en el pasado, los pensamientos negativos, las dudas, que todavía circulan mientras el proceso no está completo. Sale del arca, pero no encuentra tierra firme. Vuelve. Sale otra vez. Vuelve. El cuervo puede sobrevivir en la desolación, puede alimentarse de carroña. Esto describe exactamente el pensamiento residual que, aun después de asumir un nuevo estado, sigue intentando confirmar con los sentidos. No encuentra descanso porque el mundo nuevo aún no se ha solidificado externamente. El cuervo no trae señal. Solo cumple función de merodeo. Es pensamiento automático, hábito mental, sin capacidad de guiar.

Luego en Génesis 8:8-12 leemos sobre las tres veces que Noé envía la paloma. La paloma representa una consciencia refinada, limpia, perceptiva, alineada con lo nuevo.

La primera vez, Génesis 8:8-9, la paloma no encuentra dónde posarse y regresa al arca. Esto indica que el estado interno ya está asumido, pero el mundo externo aún no refleja nada. Por eso la paloma vuelve al arca. El individuo regresa a la certeza interior, sin desesperarse, sin interpretar la ausencia de resultados como fracaso.

La segunda vez ocurre después de siete días, Génesis 8:10-11. El siete es proceso completo, ciclo interior cerrado. La paloma regresa con hoja de olivo. La hoja de olivo es la primera evidencia mínima, una señal viva de que el proceso está activo. El olivo simboliza continuidad, provisión, estabilidad futura, paz, prosperidad. Es una hoja. Basta. Esto simboliza la confirmación interna de que tu nueva asunción ha tomado raíz. Las aguas, esos estados mentales caóticos, están bajando. Emerge tierra firme, tu nueva realidad estable.

La tercera vez, otros siete días después, Génesis 8:12, la paloma no regresa. Aquí el símbolo es contundente. La consciencia ya no necesita volver al arca porque el estado se ha externalizado por completo. El individuo ya vive desde la nueva tierra. Ya no hay regreso al refugio interior porque ahora el mundo mismo es coherente con el estado asumido. La paloma representa el Espíritu Santo, la consciencia misma testificando que la transformación está completa. La confirmación viene desde adentro primero, y finalmente se externaliza completamente.

Luego en Génesis 8:20 leemos: "Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar." Noé edifica un altar, reconociendo internamente que el proceso ha concluido. Es integración. Solo ofrece animales limpios. Se entregan a la consciencia los estados ordenados, disciplinados, integrados. Solo lo que está en plenitud puede ser ofrecido. Los animales impuros se preservaron, pero no se pueden sacrificar. El holocausto es consagración total. Todo el nuevo estado se ofrece, se afirma, se sella. Este acto fija definitivamente la nueva identidad. Es gratitud, es consagrar tu nueva realidad a lo divino. Es reconocer que la transformación vino de la consciencia misma.

Finalmente, en Génesis 9:11-17 Dios hace pacto de nunca más destruir la tierra con diluvio, y pone el arco iris como señal. El pacto es una ley interna. Una vez que este proceso se completa correctamente, ya no hay retorno al caos original. Ya no habrá otro diluvio porque ya existe una estructura consciente capaz de atravesar futuras crisis sin perder identidad.

El arco iris aparece en las nubes, en el plano mental. Es luz refractada. La luz permanece, lo que cambia es el medio. El arco iris aparece cuando la luz, la consciencia, atraviesa el agua, la imaginación. El arco iris es la señal de que la consciencia ahora puede contener múltiples expresiones sin colapsar. Unidad dentro de la diversidad. El arco une cielo y tierra, une lo divino con lo manifestado.

Entonces el proceso completo funciona así: Tu consciencia te hace el llamado a través del vacío, la crisis, esos sentimientos de que nada funciona. Es Dios mismo hablándole a Noé, ordenándole construir el arca porque viene el diluvio. Recibes el llamado de que tu antiguo mundo debe inundarse porque las viejas creencias impiden la nueva realidad. Construyes tu arca en los tres niveles internos, desde el YO SOY hasta el sentimiento del deseo cumplido, con la madera de gofer, obedeciendo la palabra interior en movimiento. La calafateas con brea por dentro y por fuera, sellando tu consciencia de filtraciones internas y externas. Seleccionas conscientemente qué pensamientos y qué emociones entrarán, asegurándote de que estén en pacto con tu nueva identidad, que los limpios predominen masivamente sobre los impuros. Almacenas el alimento mental que te sostendrá. Entras en el arca con el estado completo: la nueva identidad, el sentimiento, la intensidad, la expansión. Dios cierra la puerta, el proceso pasa al plano automático. Las aguas suben, todo lo que contradice tu asunción comienza a disolverse, incluso los montes más altos son cubiertos. Atraviesas los cuarenta días de prueba, el periodo donde se prueba tu fe, donde permaneces en tu asunción sin importar las apariencias externas. El cuervo merodea, los pensamientos residuales todavía circulan. Pero envías la paloma, la consciencia refinada. Primera vez regresa sin encontrar tierra. Segunda vez regresa con el olivo, primera señal. Tercera vez no regresa, la externalización está completa. Las aguas bajan, tu nueva realidad emerge naturalmente. Edificas el altar, consagras los estados limpios, fijas definitivamente tu nueva identidad. El pacto se establece, el arco iris aparece, ya no habrá retorno al caos porque ahora existe estructura consciente estable.

La historia está ocurriendo ahora en tu consciencia cada vez que te transformas radicalmente. Eres Noé cuando tu antigua forma de pensar debe morir completamente. Eres el constructor del arca cuando asumes deliberadamente tu nueva identidad en esos tres niveles de consciencia. Eres quien encuentra tierra nueva cuando tu asunción se manifiesta como experiencia externa.

Espero que esta interpretación les sirva y les aporte claridad sobre cómo funciona este proceso. Si tienen preguntas o quieren profundizar en algún punto específico, nos vemos en los comentarios.

 

Que la paz y la abundancia estén siempre con ustedes.

 

Marcos Sanz.

 


 
 
 

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